jueves, agosto 18, 2011

Aportaciones mexicanas a la humanidad. El puesto de tortas.

¿Qué le ha aportado México a la humanidad?. Es una pregunta que admitiría respuestas tan variadas y disparejas entre si, como “el Cielito Lindo”, “el muralismo”, “las telenovelas”, “Maná”, “la charrería”, la “extorsión telefónica”, etc. Se trata de una pregunta que nunca, nadie, jamás, responderá completa y acertadamente. Ni siquiera Dios. Por lo que no pretendo tampoco responderla, sino simplemente señalar, lo que a mi parecer es el máximo logro del diseño industrial mexicano: El puesto de tortas.

Aún no entiendo como el inventor (o inventores) del puesto de tortas, no tiene una calle, busto, monumento, día del santoral ó premio nobel, pues se trata de un diseño perfecto, ergonómico, economizador del espacio y que cumple con todos los principios que desconozco pero que seguramente leen en sus libros los miles de estudiantes de diseño industrial que ha generado la UAM, -por ejemplo-, sin que jamás, nada haya logrado siquiera igualar tal maravilla ingenieril.

Veamos. El puesto de tortas siempre se encuentra estratégicamente ubicado en la zona de mayor afluencia de hambrientos con escaso presupuesto (estudiantes, albañiles, oficinistas que ganan el mínimo y sólo tienen quince minutos para comer, taxistas, chalanes, analistas políticos, directores de cine, etc.). Su posición cuidadosamente planeada sobre la banqueta, obligó a sus diseñadores la economía del espacio, por lo que caben perfectamente en su interior dos torteros, y en el exterior un promedio de tres bancos, donde los comensales pueden sentarse relativamente de manera cómoda. El espacio ha sido cuidadosamente calculado, de acuerdo a la fisonomía promedio del mexicano, por lo que un peatón puede caminar al lado del puesto de tortas y de los comensales, sin ningún problema (cosa que no siempre sucede con los puestos de tacos, por ejemplo).

El puesto de tortas es un bunker impenetrable. Ya que es fijo, se expone a malhechores y ratas (roedeores) nocturnos, y por ello, su estructura de metal sólido y su inviolabilidad al replegarse, lo vuelven un diseño que hasta el mismo Leonardo Da Vinci, con su tanque, envidiaría. Cuando se repliega, todo embona perfectamente, desde los focos, -que embonan dentro de las ventanas estilo caja de dependencia burocrática-, hasta el refrigerador, que ocupa de noche, el lugar de día de los torteros (es decir, 2 torteros promedio = 1 refrigerador de Coca Cola). Cuando se despliega se convierte en un buen refugio ante la lluvia y en una amplia mesa donde pueden ubicarse varios platitos rojos, servilletas y refrescos.

Los diseños que no funcionan, son aquellos que no fueron probados por el usuario, antes de ser liberados. Pero no fue el caso del puesto de tortas. Ya que al colocar a los torteros, un peldaño arriba del cliente, logra que la comunicación sea eficaz, y que el tortero pueda dominar todo el panorama, además de estar seguro en el caso -siempre probable- de ataques caninos, robos ó inundación.

Tal vez el único “pero” que se le podría poner a esta octava maravilla, es que los torteros tienen que estar de pie todo el tiempo, pero seamos sinceros ¿Qué buen puesto de tortas ofrece siquiera un momento de descanso a sus administradores?. Por lo tal, los torteros deben adoptar una posición dinámica en todo momento. Bien recuerdo lo que decía un libro que leí en la universidad sobre creatividad “Piense en un mueble cualquiera y adáptelo para que su usuario adopte una posición dinámica: Estará inventando un mueble nuevo”.

Al interior del puesto de tortas, existen pequeños anaqueles destinados para el almacenamiento de implementos tales como el frasco gigante de mayonesa, la piña, plástico y papel para quienes la prefieren para llevar, televisores de plasma y algunos otros objetos que hacen la vida más agradable a los torteros que pasan la mayor parte de su vida laboral útil adentro de este pequeño bunker. Por ejemplo, mis torteras cuelgan su radio, tienen línea telefónica, y hasta se dan el lujo de poner una coqueta flor artificial (ver imagen).


Imagen


El puesto de tortas se ha adaptado exitosamente con el paso del tiempo, y se espera que lo siga haciendo. Apuesto que será inmortal. En los siguientes años podremos observar puestos de tortas con Internet gratuito para clientes y techo lleno de paneles solares para la autonomía energética.

Después de consumado el Apocalipsis, las profecías mayas, las radiaciones solares y el advenimiento de los hijos de ET, el puesto de tortas, junto con las bolsas de plástico y las cucarachas, vivirán por el resto de los tiempos, quedando como un mudo testigo del paso del hombre por este planeta llamado tierra. Larga vida pues, a los puestos de tortas mexicanas.

2 comentarios:

sasha fierce dijo...

bendito sea el momento en que fueron creados estos puestos, neta que como el ingenio del mexicano no hay dos!!!!

Luckez dijo...

Me fascino completamente, desde el primer parrafo hasta el ultimo, y muchisimo mas el: (ver imagen --->

..imagen.


Por si a alguien le quedaba alguna duda.

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