Pero antes de que las lectoras de Erica Jong se me vayan a
la yugular, aclaro que me refiero al feminismo mal entendido. Me refiero a ese “feminismo”
que recita: “Yo no necesito a un hombre para nada”.
Una mujercita que conozco, de tan sólo 18 años y con toda
una vida por delante, fue golpeada por su noviecito idiota, de la misma edad. La
mandó al hospital dos semanas, y le fracturó las costillas. Pero ella le sigue
escribiendo a ese animalito en el Facebook.
Conozco un montón de mujeres, madres solteras, que me dicen:
“No quiero volver a saber nada de ese güey. No lo necesito para sacar adelante
a mi hija”. Y puede que sea verdad (quien les escribe es hijo de madre soltera,
quien al parecer no necesitó a un hombre para construir su propio patrimonio).
El mensaje que se les da a ese tipo de hombres, y que llevan
años y años entendiéndolo, es simple: “Yo golpeé a esa mujer y no me hizo
nada, yo la embaracé y no me pidió nada. Es maravilloso, lo puedo seguir
haciendo, lo seguiré haciendo”. Y lo mismo otros hombres: “Ese güey es bien
chingón, tiene un montón de hijos regados por ahí y no les da ni un peso, y
sigue de cabrón con otras viejas, es mi ejemplo a seguir”.
¿Y entonces, qué hacer? Llevando a cabo una idea sencilla,
pero poderosa: DENUNCIANDO. El día que las mujeres denuncien a los hombres por
los golpes ó que les pidan pensión alimenticia, el hombre se la pensará por lo
menos 2 veces, y a otros hombres se les dará otro mensaje muy diferente: “Ay
cabrón, ese güey no la ve venir en la quincena, porque sus 5 viejas le exigieron
pensión alimenticia”. Se puede alegar: "Es que yo no quiero gastar horas y horas en juzgados, no quiero verlo otra vez, no quiero verle su cara de maldito". Pero esas horas y horas invertidas, será en beneficio propio y de otras mujeres. De eso se trata el verdadero feminismo. Rosa Parks se rebeló pensando en ella, pero también en los millones de mujeres negras que sufrían discriminación. A la perdida de horas del tiempo de mujeres como Rosa Parks o Artemisia Gentileschi se le debe que millones de mujeres allá afuera estudien, voten o puedan decir lo que quieran en el Twitter.
El machismo empieza en la casa, con las madres de familia
que privilegian a los varones sobre las mujeres: “Sírvele a tu hermano”, “¿No
ves que tu hermano trabaja y llega cansado?”, “Mijo me salió bien mujeriego”, “Aguántese
como los machos”, etc, pero se consolida con las mujeres adultas que tampoco
hacen nada (tal vez porque aprendieron que a los hombres no había que tocarlos
ni con el pétalo de una rosa).
Cuando las mujeres denuncian, no sólo lo hacen por ellas y/o
por sus hijos. Lo hacen por todas, por las mujeres existentes y por las que no
han nacido. Y de paso también lo hacen, por los impunes y maleducados hombres.
¿Quién si no, puede educar mejor a un hombre, que una mujer?

1 comentarios:
Well why can i say??
No son 18 años....son 19...:)
ahora....gracias por ese blog que de seguro va con dedicatoria....
seguro¡¡¡¡ gracias te adoro mi dieguito
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